No hace falta decir que al principio me pareció una tarea casi imposible, eran 50 invitaciones de boda.
Pero, como ya he comentado en otro apartado, me gustan los retos profesionales, así que me puse manos a la obra.
El resultado gustó mucho y desde entonces he realizado varios trabajos de este tipo.
El proceso inicial es similar al de las invitaciones caladas, sólo que al boceto inicial hay que añadirle el coloreado de la pieza.
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| Boceto inicial |
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| Primera copia ya calada en su papel |
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| Color base |
Tras realizarme una paleta de color, con la gama que voy a utilizar, comienzo el coloreado de la primera pieza. Primero los colores base y posteriormente el perfilado.
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| Perfilado |
Como se puede ver, cada invitación es única, la cantidad de color, el tono, el perfilado hacen que no haya ninguna pieza igual a la anterior. Piezas irrepetibles.
Esta es la primera prueba de color que vió uno de mis clientes, como se puede apreciar, se corrigió la gama de color a tonos más intensos.
Este es el resultado de otra invitación, ya terminada.
Utilizo acrílicos para los colores base y el perfilado, en algunos casos, como éste utilizo pintura metalizada (cobre, oro, plata) o nacarada, para marcar las iniciales.







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