Mis fuentes de inspiración son el Romanticismo, el Art Nouveau y el Art Decó, aunque a veces realizo obras geométricas.
Una vez elegido el elemento central, que habitualmente son las iniciales de los novios, procedo a decorar el resto de la invitación con temas, figuras y filigranas.
Sobre este boceto voy añadiendo poco a poco los elementos decorativos que irán calados más tarde.
En esta secuencia se puede apreciar cómo voy sumando o quitando elementos según vayan encajando en la idea que tengo. Todo el proceso se hace con lápiz y goma, no intervienen elementos informáticos que podrían distorsionar la idea que tengo de un trabajo artesano.
Envío a mi cliente este diseño para que dé su conformidad.
Aquí está terminado el original que mostraré a mis clientes en la siguiente reunión.
Es el momento de comenzar a calar las invitaciones que necesitamos.
Cuando se termina el calado de todas las piezas, inserto el texto de la invitación ( que previamente me ha remitido el cliente ).
Suelo utilizar papel Ingres para la impresión de los textos, tiene un gramaje y textura que me agrada mucho.
Bueno, nuestra invitación está terminada, lista para dar la noticia del enlace a nuestros familiares y amigos, con la seguridad de que será apreciada como pieza única que es.
Cada invitación forma parte de una edición limitada e irrepetible que va numerada y firmada.
Como pieza única que es, alguno de mis clientes ha enmarcado la invitación como recuerdo de uno de los días más felices de su vida.













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